-Todo el mundo tiene algún placer culpable... Algo que sabes que no debería gustarte, y aún así, no lo puedes evitar. Como si ese algo en particular contuviese una fuerza magnética irresistible, un núcleo oscuro, de agujero negro cósmico que ejerciera su poder de atracción sobre ti, vence tus defensas, subyuga totalmente tu voluntad, explota en tu sistema límbico y te deja echa una papanata en el suelo, anhelante y quejumbrosa como un gatito chico.
-¿Por ejemplo?
-No sé -piensa un momento-. ¿David Bisbal? Qué. ¿No has visto como mueve las caderas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario