Y quizá ella piensa que tiene una nariz demasiado grande para ser femenina, pero a mi me encanta y desearía tener una como la suya. La forma inquisitiva y un tanto insolente que tiene de adelantarse en el espacio, recia y sin dudas, directa, imposible de ignorar... Me acuerdo ahora de aquel texto de Kafka, fulminado en el tranvía por la fascinante oreja de una señorita, sorprendido porque la misma no se maravillase del portento que asomba del cuello de su vestido.
miércoles, 30 de marzo de 2011
viernes, 18 de marzo de 2011
Así hablaría: Annibal Lecter
Al momento dedujo que llevaba todo el día fuera, entretenido, haciendo cosas; que hacía muchas horas de la ducha de la mañana y la capacidad de los jabones para esconderle había desaparecido por completo: olía a desnudez. A su lado en la butaca, le llegaba el perfume de su carne lo mismo que si no llevara la ropa puesta; lo cual no era desagradable en absoluto.
jueves, 17 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
Así hablaría: Atalanta
Yo no soy feminista. Me caen bien, pero me detestarían cuando les contara que sueño con encontrar a un hombre superior a mi en inteligencia y astucia que lograra vencer mis defensas y hacerme su esclava. Por eso sigo soltera.
martes, 15 de marzo de 2011
Anatomía del caos
Todo es susceptible de ser interesante por razones que sorprenden hasta al dueño de tal consciencia. Con la práctica, descubrir las motivaciones personales de los demás termina convirtiéndose en una sencilla partida de Cluedo. Si no tienen a nadie a quién investigar, volverán a la eterna investigación sobre sí mismos con similar interés (desapasionado y analítico). La perpetua curiosidad les hace difícil el descanso, por lo que a menudo se sentirán estresados y parecen nerviosos. Y esto si una mente así no se torna directamente temeraria: llegados a cierto punto será difícil retenerla de investigar incluso los más oscuros tabúes. Como siente la misma curiosidad despreocupada de un niño, no entiende de escrúpulos; hay que tener mucho cuidado de no verse arrastrado por ella a descubrir los límites del espacio, la forma, y el propio cuerpo en su afán por saberlo todo. Su egoísmo nace de la necesidad y el interés casi infantil que tienen de los demás para probarse así mismos.
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