Podría decir muchas cosas. Debería, pero por qué perder el tiempo diciendo cuando podemos imaginarlo. Pongamos, por ejemplo, que estoy aquí, con el pelo revuelto y una maleta llena de pegatinas de muchos rincones del mundo; que vine nadando desde islas remotas del pacífico donde el aire olía a salitre; o quizá, de atravesar el desierto en el que llovían todas las noches estrellas del cielo. Cualquier cosa resultará más divertido que decir que estoy donde estoy, y que vine de cualquier lugar, simplemente porque tengo ganas de estar aquí. Y poco más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario