A penas se le oye venir: Otoño es un chico tímido, de mirada lánguida. Llega con suavidad, sin grandes alardes, siempre discreto: sólo trae un gorrito y su maletita de cuero.Te encuentra el Otoño acurrucada al borde del camino, soñando con la lluvia y los nublados. Le gusta pasar, a Otoño, las tardes sentado bajo un árbol, leyendo poesía y fumando en pipa. De cuando en cuando levanta el rostro al cielo, observa un momento el transcurrir pesado de las nubes, suspira. Si te acercas puede oírse un leve rumor que cae de sus labios, casi sin darse cuenta.
Otoño va llenando el bosque y el corazón de ensueños: de dorados, ocres, rojos. Llena de dulzura lo que estaba seco; inculca a los frutos la fuerza de espíritu con la que afrontar el frío que ha de llegar. ¿Quién soñaría que de la madera nacerían hijos tan dulces?
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